Invierta en Panamá

Por más que se la haya querido satanizar, el muy importante papel que ha jugado la minería para la civilización resulta innegable. El ser humano en el transcurso de su historia siempre ha estado ligado a los minerales, como se registra desde los tiempos más remotos de la actividad humana. La minería ha marcado las etapas en el desarrollo de la humanidad, incluyendo su evolución cultural de acuerdo al material o elemento que mejoró su condición de vida.

En los dos últimos siglos la humanidad ha crecido vertiginosamente, gracias a la utilización de maquinaria y tecnología, que requieren de los metales, y los pocos argumentos que se utilizan para atacarla pierden validez tan pronto echamos una mirada a nuestro alrededor y reconocemos que casi todo lo que usamos proviene de esta actividad.

Solo por mencionar tres casos, ¿algún lector concibe la vida moderna sin celulares, computadoras o automóviles?la respuesta unánime seguramente será ¡NO! y resulta que estos aparatos existen gracias a más de 200 minerales y 300 aleaciones y variedades de plástico, entre otros materiales. Estos sencillos ejemplos sirven para explicar por qué el mundo entero, pese a las reiteradas críticas, reconoce el valor incalculable de la industria minera.

En el plano nacional, el potencial minero que se ha podido identificar en nuestro territorio es significativo y reconocido en todos los niveles, inclusive en el gubernamental, donde este sector minero ha sido recientemente presentado como uno de los pilares del plan económico quinquenal, lo que hace prever que la actual administración le dará un apoyo más decidido.

Privilegiado por su ventajosa posición geográfica, hablar de Panamá es hablar de conectividad y desarrollo económico. Nuestro país se perfila como el más sólido centro de negocios de Latinoamérica, contamos con un sistema financiero estable y un sistema bancario competitivo, que permite generar un favorable ambiente para la inversión extranjera. Durante los últimos 10 años la economía de Panamá ha tenido un crecimiento medio del 8% y las proyecciones de cara al futuro establecen escenarios del 6-7% que colocarán a Panamá como la novena economía de la región.

Nuestra conformación geológica, nos ha permitido hallar en el subsuelo yacimientos de minerales, de cierta relevancia, como el oro y el cobre principalmente; cuya extracción forma parte de una política de Estado en respaldo a la actividad minera que busca el desarrollo integral de los pueblos que circundan los proyectos mineros.

En el mediano plazo, Panamá ingresará al concierto de los países exportadores de cobre y de allí a llegar a producir alrededor de 350 mil toneladas de cobre al año, nivel que podría ser alcanzado a un año del inicio de operaciones de Minera Panamá, S.A. En ese momento alcanzaremos a estar como el país número 12 o 13 en el listado de los exportadores de cobre en el mundo.

En materia económica, esto significa que Panamá estará recibiendo divisas por exportación de metales por el orden de más de B/. 2,000 millones anuales, que se comparan a lo que se espera aporte al país el Canal Ampliado al año 2025, y que equivalen a un 7% del Producto Interno Bruto Nacional. Por otro lado, en materia de Conservación de la Biodiversidad ya Panamá ha comenzado a recibir beneficios del desarrollo de este proyecto desde el año 2011 – 2012, cuando se inició la ejecución de diversos programas ambientales, sociales y de monitoreo en la zona del Corredor Biológico Mesoamericano donde se encuentra enclavado el proyecto, por primera vez en la historia de esta área protegida.

De manera que esta actividad minera proyectará nuestro país significativamente, en el ámbito de los países productores de metales y se convertirá en un motor de la economía nacional, hombro a hombro con el Canal Interoceánico de Panamá.

Existen otros yacimientos en el país, como el de Cerro Colorado que es la mayor reserva de cobre conocida y no explotada a nivel mundial, además de otros yacimientos ya conocidos de oro, como Cerro Quema, Santa Rosa y Remance.

Con respecto a la minería de agregados de la construcción, de acuerdo a Panama Economy Insight, la industria de “la construcción, medida en términos de su valor agregado, se ha expandido significativamente en los dos últimos años. De acuerdo con el reporte del PIB del INEC de la contraloría General de la República de Panamá, este crecimiento alto es explicado por la ejecución de inversiones públicas y privadas en obras de ingeniería civil y proyectos no residenciales, que comprenden entre otros las inversiones realizadas en la ampliación del Canal de Panamá, el Saneamiento de la Bahía, la construcción de las líneas dos y tres del Metro de Panamá, la expansión de puertos de tras bordo de contenedores y en los aeropuertos importantes del país, y la ampliación y rehabilitación de infraestructuras viales.

Todo este desarrollo y generación de riqueza y empleos, se fundamenta sobre algo tan normal a nuestra vista como desconocido para la inmensa mayoría de los miembros de nuestra sociedad: en el recurso geológico-minero, en este caso las rocas, basalto, arena, caliza, arcilla de las cuales se originan los agregados rocosos que se usan en la industria de la construcción y se producen a lo largo y ancho del país en minas a cielo abierto que denominamos canteras.

La minería concebida como actividad acorde con los principios de la sustentabilidad es un imperativo ético y económico, además de herramienta que contribuye en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible. Las buenas prácticas pueden lograrse a través de estrategias asumidas por mineros, vecinos y autoridades, sobre la base de la información, el diálogo y el acuerdo comunitario. La práctica de la Responsabilidad Social juega un rol importante en esta dirección; complementariamente, algunos lineamientos adicionales de estrategias pueden ser efectivos para las buenas prácticas en la minería.

De todas las industrias, probablemente la minería sea la que más interrogantes crea en la población y más detractores ha forjado en el tiempo. Las malas prácticas mineras, la falta de cuidado ambiental, la irresponsabilidad fiscal y las malas relaciones comunitarias, todas ellas aún presentes en diversos grados y estratos de la actividad minera, han conducido a este criterio que hoy se intenta erradicar desde los planos gubernamentales, empresariales y comunitarios, con la implementación de un conjunto de políticas que llevan a que el ejercicio de la minería de hoy, sea también un compromiso social que eleve el desarrollo de esas comunidades mineras, que presentan condiciones socio-económicas paupérrimas y por consiguiente son comunidades donde el progreso no se asoma.